Un poco de historia

El bouquet no siempre fue una tradición. En Francia alrededor del siglo XIV, los invitados, especialmente los hombres, solían tomar un pedazo del vestido de la novia después de casarse para conseguir un poco de suerte y conseguir el corazón de la joven que tenían en la mira. Con en el pasar del tiempo, las novias empezaron a dar objetos personales como las ligas de las medias. Hasta que el Papá señaló que está acción era inapropiada. Y se optó por tirar un ramo de flores a las mujeres solteras, así los caballeros podrían ver quienes eran las mujeres no casadas y poner sus ojos en ellas.

También, se dice que las novias árabes llevaban un ramo de hojas olorosas, tales como el ajo, para evitar la mala suerte. Esta costumbre se adoptó en Europa, ya que el bañarse era considerado un pecado, las novias que solían casarse en verano, llevaban un ramo de flores olorosas como el azahar para ocultar el mal olor.

Hoy en día, las recién casada dan la espalda a las mujeres solteras y tiran el bouquet; mientras ellas entre risas luchan por atraparlo. En algunas ocasiones, la novia lanza con el bouquet con os ojos vendados. Por el contrario, otras prefieren dárselo a la dama de honor o algún familiar que tienen aprecio, como a su madre o abuela.

Alternativas para lanzar el bouquet

Cada vez, son menos las mujeres solteras que se animan a participar del lanzamiento del bouquet. Tal vez porque ahora las mujeres no están deseosas de casarse y se enfocan más sus carreras profesionales o simplemente no tienen interés de luchar por el ramo. Para evitar esto, se ha ido adoptando e innovando nuevas maneras de luchar por el ramo que convertirán la celebración en un momento inolvidable.

A través de las redes sociales se hizo viral una fotografía sobre un ramo encerrado en una urna de cristal con candado. Las mujeres hacían cola con su llave en mano llenas de expectativa por saber quién sería la que abriría el dichoso cofre. 

 

Otra opción, es unir al ramo varias cintas de colores o de color blanco e ir cortando cada uno hasta llegar al último, la dueña de la última cinta se llevará el ramo. Está es una tradición japonesa y es conocido, como el ramo halado. También, hay una variante y es que, en vez de cortar las cintas, una se amarra al bouquet.

 

 

Una alternativa para las mujeres que no quieren desprenderse de su bouquet, es juntar pequeños ramos, que den la apariencia de ser uno, y al lanzarlo se dispersan entre los invitados logrando que más personas tengan buena suerte. Para que esto sea más especial, a los minis ramos puedes adherir una tarjeta de la “fortuna”, un poema o un recuerdo.

 

 

Por otro lado, los chicos tampoco se quedan atrás, en vez de sacar el liguero a la novia podrían tirar la caja de alguna bebida codiciada a los solteros. Quién llegue atraparla recibirá la botella. 

 

 

Por finalizar, si quieres sorprender a tus invitados verdaderamente,  porque en la boda los novios son los que hacen las reglas, el recién casado puede ser el que tire el bouquet. Los invitados se quedarán con la boca abierta, además de ser realmente divertido.